Hola X. Voy a ir al grano. No estoy bien. Ayer fue un día
maravilloso y hoy me has tirado una jarra de agua fría cuando me entero de que
te vas a Valladolid este fin de semana a ver a esa. ¿Cómo te atreves a decirme
de quedar el miércoles para vernos, para tener sexo, habiéndote visto con ella
dos días antes? Habiéndola besado, como mínimo. Estoy chafada, me has
decepcionado. Pensé que habría alguna opción a que pudiéramos volver, pero creo
que, aunque me digas que no, estás jugando conmigo y suples las necesidades que
ella no te da. Y estoy cansada; cansada porque veo que doy, doy, doy y siento
que me vacilas. Que cuando te apetece bien y cuando no, no.
Hoy te he propuesto hacer una
locura: venir aquí de madrugada, o si te da mucha pereza ir yo allí para estar
toda la noche juntos, charlando y dándonos amor y placer sin miedo a ser
vistos. Para “mi sorpresa” me lo has denegado. ¡Oh! Que raro, no me lo esperaba…
y claro… yo pienso que para mí nunca va a haber locuras, nunca vas a ceder en
algo que no te haga gracia, porque debe ser que yo te aburro. Sin embargo, con esa,
van ya dos madrugadas que te quedas encantado. Y estoy cansada de ver detalles
con cualquier persona, y ya hablo en general, y conmigo no tener los mismos.
¿Qué te ocurre conmigo? ¿por qué si yo soy la que más te da, recibo la que
menos?
Pienso que no me merezco esto. No
lo merezco. Soy buena persona y creo que estoy aguantando carros y carretas a
que te decidas de una buena vez, y a que te des cuenta de que es una terrible opción
estar con esa chica.
Yo ya no sé a quién hablarle ni a
quien rezarle, nadie me escucha y nadie me ayuda. Te prefería libre y sin ganas
de mujeres que así, porque así, me estas matando y si eso era lo que te habías
propuesto lo estás consiguiendo. Yo ya no puedo más.
Te quiero. Miriam la enana.
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