viernes, 1 de septiembre de 2017

01-09-2017

Hola X. Voy a ir al grano. No estoy bien. Ayer fue un día maravilloso y hoy me has tirado una jarra de agua fría cuando me entero de que te vas a Valladolid este fin de semana a ver a esa. ¿Cómo te atreves a decirme de quedar el miércoles para vernos, para tener sexo, habiéndote visto con ella dos días antes? Habiéndola besado, como mínimo. Estoy chafada, me has decepcionado. Pensé que habría alguna opción a que pudiéramos volver, pero creo que, aunque me digas que no, estás jugando conmigo y suples las necesidades que ella no te da. Y estoy cansada; cansada porque veo que doy, doy, doy y siento que me vacilas. Que cuando te apetece bien y cuando no, no.
Hoy te he propuesto hacer una locura: venir aquí de madrugada, o si te da mucha pereza ir yo allí para estar toda la noche juntos, charlando y dándonos amor y placer sin miedo a ser vistos. Para “mi sorpresa” me lo has denegado. ¡Oh! Que raro, no me lo esperaba… y claro… yo pienso que para mí nunca va a haber locuras, nunca vas a ceder en algo que no te haga gracia, porque debe ser que yo te aburro. Sin embargo, con esa, van ya dos madrugadas que te quedas encantado. Y estoy cansada de ver detalles con cualquier persona, y ya hablo en general, y conmigo no tener los mismos. ¿Qué te ocurre conmigo? ¿por qué si yo soy la que más te da, recibo la que menos?
Pienso que no me merezco esto. No lo merezco. Soy buena persona y creo que estoy aguantando carros y carretas a que te decidas de una buena vez, y a que te des cuenta de que es una terrible opción estar con esa chica.
Yo ya no sé a quién hablarle ni a quien rezarle, nadie me escucha y nadie me ayuda. Te prefería libre y sin ganas de mujeres que así, porque así, me estas matando y si eso era lo que te habías propuesto lo estás consiguiendo. Yo ya no puedo más.

Te quiero. Miriam la enana. 

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