jueves, 31 de agosto de 2017

30-08-2017

Hola X. Hoy es 30 y encima te he visto en el gimnasio. Se me ha parado en corazón cuando me has tocado la lorcita mientras estaba en la cinta. En ese momento no sabía que hacer, y no sabía si ignorarte o ir a verte. Es obvio que, como sabes, decidí ir a verte. Creo que fue la elección más acertada a pesar de lo que vino después. Créeme si te digo que cuando te miraba mientras hacías deporte, yo me quedaba embobada. Que mis ganas de desnudarte ahí mismo y de hacerte el amor eran… indescriptibles. Tú lo sabes.
No te voy a negar que no me haya sentido como una jodida estúpida cuando he visto las cobras que me has hecho, a pesar de que luego tú me dabas besitos en la mejilla, o me los lanzabas, o me tocabas… Era todo muy extraño. Me sentía extraña.
En el momento que rechazaste mi beso, se me cayó el mundo encima, quería morirme y estuve a nada de coger mis cosas e irme. Pero no te culpo, la estúpida fui yo por intentarlo.
De verdad, ante esta situación yo ya no sé que hacer. Verte la próxima vez en la biblioteca y, o ignorarte, o seguir tratando igual. Si te ignoro, no sé cómo te sentirás tú (y eso es algo que a mi me importa), pero, por otro lado, si hago la segunda opción, me voy a estampar de bruces contra la pared, porque no vas a ser capaz de llevarte nunca por lo que sientas, en vez de por la cabeza. Estoy cansada de ello. Porque yo sé que has tenido muchas ganas de besarme al igual que yo, y por respeto a alguien a quien todavía no la debes nada, estas desaprovechando realmente saber si sigue habiendo algo entre nosotros o no.
No creo que esta tortura dure mucho, y no lo digo por lo poco que pueda durar lo de la chica esta (que ojalá), sino porque yo tengo mis límites y esto me está superando ya. Yo estoy aquí por ti, para luchar por ti, para ser alguien importante y no alguien de un cuarto puesto como mínimo. Y tú no me dejas luchar, si me cortas las alas ¿qué me queda a mí para demostrarte’
Ni si quiera sé aún que es lo que te ha dejado de gustar de mí, para que te guste ella y que tenga algo que yo no.
No sé, estoy muy confusa con todo esto y sinceramente todo lo que estoy sufriendo supongo que tendrá su recompensa, pero desde luego que no se lo deseo a nadie porque no es justo. Y no es justo porque ambos nos queremos. Ni si quiera sé si estaré para cuando tú quieras venir, si es que vienes. Lo mismo vienes, y yo no quiero nada porque no soportaré besar los labios que han sido besados por otra, o hacer el amor cuando lo hayas hecho con otra. No sé si seré capaz de aguantar tanta presión, y tanto postjuicio por parte de tu familia y de tus amigos.
Así que no sé enano. Ahora estoy, pero lo mismo dentro de un tiempo no.
Te quiero. Miriam, la enana.


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