Hola X. Hoy es 30 y encima te he visto en el gimnasio. Se me ha
parado en corazón cuando me has tocado la lorcita mientras estaba en la cinta.
En ese momento no sabía que hacer, y no sabía si ignorarte o ir a verte. Es
obvio que, como sabes, decidí ir a verte. Creo que fue la elección más acertada
a pesar de lo que vino después. Créeme si te digo que cuando te miraba mientras
hacías deporte, yo me quedaba embobada. Que mis ganas de desnudarte ahí mismo y
de hacerte el amor eran… indescriptibles. Tú lo sabes.
No te voy a negar que no me haya
sentido como una jodida estúpida cuando he visto las cobras que me has hecho, a
pesar de que luego tú me dabas besitos en la mejilla, o me los lanzabas, o me
tocabas… Era todo muy extraño. Me sentía extraña.
En el momento que rechazaste mi
beso, se me cayó el mundo encima, quería morirme y estuve a nada de coger mis
cosas e irme. Pero no te culpo, la estúpida fui yo por intentarlo.
De verdad, ante esta situación yo
ya no sé que hacer. Verte la próxima vez en la biblioteca y, o ignorarte, o
seguir tratando igual. Si te ignoro, no sé cómo te sentirás tú (y eso es algo
que a mi me importa), pero, por otro lado, si hago la segunda opción, me voy a
estampar de bruces contra la pared, porque no vas a ser capaz de llevarte nunca
por lo que sientas, en vez de por la cabeza. Estoy cansada de ello. Porque yo
sé que has tenido muchas ganas de besarme al igual que yo, y por respeto a
alguien a quien todavía no la debes nada, estas desaprovechando realmente saber
si sigue habiendo algo entre nosotros o no.
No creo que esta tortura dure
mucho, y no lo digo por lo poco que pueda durar lo de la chica esta (que
ojalá), sino porque yo tengo mis límites y esto me está superando ya. Yo estoy
aquí por ti, para luchar por ti, para ser alguien importante y no alguien de un
cuarto puesto como mínimo. Y tú no me dejas luchar, si me cortas las alas ¿qué
me queda a mí para demostrarte’
Ni si quiera sé aún que es lo que
te ha dejado de gustar de mí, para que te guste ella y que tenga algo que yo
no.
No sé, estoy muy confusa con todo
esto y sinceramente todo lo que estoy sufriendo supongo que tendrá su
recompensa, pero desde luego que no se lo deseo a nadie porque no es justo. Y no
es justo porque ambos nos queremos. Ni si quiera sé si estaré para cuando tú
quieras venir, si es que vienes. Lo mismo vienes, y yo no quiero nada porque no
soportaré besar los labios que han sido besados por otra, o hacer el amor
cuando lo hayas hecho con otra. No sé si seré capaz de aguantar tanta presión,
y tanto postjuicio por parte de tu familia y de tus amigos.
Así que no sé enano. Ahora estoy,
pero lo mismo dentro de un tiempo no.
Te quiero. Miriam, la enana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario